Rodrigo García de la Cruz
Vicepresidente AEFI, CEO de Finnovating. @rgarciadelacruz
05/11/2018
Uno de los campos donde la Inteligencia Artificial va a tener más éxito es en área de inversión sobre todo en los Quant Advisors, la lógica evolución de los Robo Advisors. Aunque debemos entender que la IA por sí misma no es garantía de éxito en las inversiones, no da dinero per se. Es decir, un especialista en Inteligencia Artificial diseñando coches que se conducen solos, probablemente no sepa ni por dónde empezar a programar un sistema de trading basado en Inteligencia Artificial.
¿Por qué? Porque lo mismo que un buen gestor de inversiones probablemente habrá tenido un buen maestro que le haya enseñado las nociones clave sobré cómo gestionar una cartera con éxito, un sistema de trading con IA necesita de alguien que le establezca esas pautas clave para empezar a recopilar información, procesarla, interpretarla, tomar decisiones y aprender de ella.
Si a esto añadimos que no es lo mismo diseñar un sistema de aprendizaje cuando sabes que la casuística está prácticamente concretada (establecer un bot de reconocimiento de conversaciones, aunque siempre puede encontrarse con situaciones nuevas, lo lógico es que tienda con el tiempo a contemplar prácticamente el 100% de las diferentes casuísticas existentes), que un sistema de aprendizaje que tome decisiones en previsión de acontecimientos futuros, en gran medida aleatorios y muchos momentos impredecibles.
En este último caso, mediante estrategias de inversión con Inteligencia Artificial, aunque el sistema puede haber aprendido de múltiples situaciones, la posibilidad de encontrar nuevos contextos es infinitamente mayor.
Por ello, si bien por ejemplo, la gestión value, a la que antes nos referíamos, puede presentar resultados diferentes en función del gestor, todos ellos tienen una base común que los asimila, y todos ellos estarán condicionados por el contexto de mercado o beta. Es decir, a la hora de crear una cartera, podríamos incluso establecer un porcentaje de la misma a gestión value, y dentro de ese porcentaje elegir gestor.
En cambio, esto no debería suceder en lo que se refiere a gestión de inversiones con Inteligencia Artificial, puesto que dos gestores que empleen esta metodología, probablemente sus resultados no tengan absolutamente nada que ver, pudiendo ser los dos fantásticos o los dos un desastre.
Por tanto, siempre recomendamos que el inversor considere esta nueva estrategia de inversión, pero que siempre exija experiencia contrastada, y no se deje llevar exclusivamente, por el hecho de estar de moda.