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Inspiración emprendimientoSilicon Valley, coworking, innovación, networking… ¿A qué te suenan? Estos conceptos tan molones parece que son de toda la vida, y su aparición constante en medios, redes y conversaciones del día a día les hace (nos hace) aún más interesantes. Pues bien, hay un término «padre» que ha provocado tal revolución lingüística y ese es EMPRENDIMIENTO. 


El emprendimiento de hoy en día

Es obvio que el emprendimiento está a la orden del día: no hay más que ver la multitud de aplicaciones que surgen diariamente, las organizaciones que se dedican al apoyo de los emprendedores o el discurso de tantos políticos haciendo referencia a la protección de los autónomos y emprendedores. También los medios de comunicación se hacen eco de este nuevo ámbito empresarial, pues no sólo el concepto es lo que está cambiando, sino también las formas de negocio y los nuevos modelos de industria que tratan de adaptarse a las nuevas reglas sociales. 

Y sí. En verdad nos encanta subirnos al carro del gremio emprendedor, porque mola. En general, los emprendedores desprenden talento, ilusión, innovación… son los modernos guays de la sociedad, y los que están cambiando el concepto del trabajo. Es evidente que la llegada de las nuevas tecnologías ha sido un factor determinante en el impulso del emprendimiento, pero no es algo nuevo. Personajes de la historia que revolucionaron sus «sectores» como Edison, Cristóbal Colón, Alexander Fleming e incluso Los Beatles, ya tenían en mente que emprender era querer cambiar las cosas para aportar valor a la sociedad. 


Emprendimiento y felicidad

No sé a ti, pero a mí la palabra «emprender» me encanta. Me inspira ánimo, aventura, valentía. Los coletazos de la crisis económica mundial han impulsado la innovación y el talento de muchas personas que han decidido crear su propio negocio y hacerlo de forma distinta, original. Con esto, muchos emprendedores se definen como trabajadores felices, mucho más que cuando pertenecían a una gran empresa. 

Sin embargo cuidado: emprender no siempre es sinónimo de felicidad, o al menos en sus inicios.  Emprender implica esfuerzo, compromiso e ilusión constantes para iniciar, mantener y potenciar un negocio. El autoempleo tiene ventajas e inconvenientes, como todo, pero al tratarse de algo propio puede acarrearte más disgustos. Así que si quieres emprender y ser el más feliz del mundo (porque disfrutas con lo que haces) tienes que poner en marcha tu mente y saber que el camino será largo y con algunos baches, pero que si tienes claro tu objetivo y eres persistente, llegarás al éxito. 

Lo que sí es importante es hacer aquello que te haga feliz. Así emprender será mucho más fácil. Pero para evitarte algunos disgustos, hay algunas claves básicas para que el comienzo te resulte más divertido (y con menos quebraderos de cabeza).


Consejos para el emprendedor

Tantea el terreno 

Antes de lanzarte a abrir un negocio, haz un pequeño estudio de mercado. Qué empresas hay en el sector, quién va a ser tu competencia, qué se está haciendo y cómo lo están haciendo. Está claro que lo que hagas tiene que diferenciarte. Si vas a hacer lo mismo que lo que ya existe… fracaso asegurado.

También puedes hacer pequeñas encuestas a la gente de tu alrededor (familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo…) para ver si tu producto o servicio podría llegar a interesar y en qué porcentaje. También con este tipo de cuestionarios pueden darte pistas sobre qué podrías mejorar.

Se realista: vas a tener que renunciar a muchas cosas

Emprender, trabajar por ti y para ti y ser tu propio jefe no es tan, tan positivo. A veces puedes caer en la inacción porque no hay nadie por encima que te exija, y aquí está precisamente el peligro. Si te embarcas en un proyecto personal tienes que lograr una rutina y, sobre todo al principio, dedicar muchas más horas de las que has trabajado en otras ocasiones, lo que implica renunciar a tiempo personal y familiar. 

Eso sí, para que un negocio salga adelante es fundamental que el emprendedor se cuide. Haz deporte, no olvides tu crecimiento personal, fórmate y no descuides a la familia y amigos. Todo esto será tu energía para seguir hacia adelante. 

La paciencia es la clave

Decía Thomas Carlyle, historiador, pensador y ensayista inglés del siglo XIX, que «el genio es el infinito arte de trabajar con paciencia». Una vez definido tu proyecto, lanzarlo al mercado no será nada fácil. No vas a ver resultados inmediatos (¡ojalá sí!), por lo que vas a tener que seguir dedicando tiempo y esfuerzo. 

Aquí la paciencia juega un papel fundamental: apuesta por la organización, planifica los tiempos y enfoca de forma realista y acorde al mercado. 

Que nada ni nadie te quite el entusiasmo

Es normal que las personas de tu entorno te den consejos porque quieren lo mejor de ti. Aunque en muchas ocasiones sus palabras son más bien demoledoras: que si no vas a llegar a ninguna parte, que si es mejor buscar un puesto fijo, que si es una locura… 

Escuchar no está de más, de hecho es necesario, pero siempre serás tú el que lleve las riendas. Recuerda que el objetivo fundamental es ser feliz, y si quieres lanzarte a emprender y llevar a cabo un proyecto, confía en ti mismo y adelante. 


Al fin y al cabo, emprender es tan sencillo como observar, ver qué necesita la sociedad y pensar algo que lo pueda resolver. Y los motivos que te pueden impulsar a ello son el sentir la necesidad de dar un cambio a tu vida, y proponerte ser feliz en lo que vayas a hacer con ella. Ojalá sea así. 


¡Feliz viaje, emprendedor!


Autora: Lucía Fernández

Madrileña, graduada en Periodismo y Comunicación Integral por la Universidad Francisco de Vitoria. Empezó a rodar en los medios digitales de su universidad (reportera, locutora de radio y redactora), siguió su formación en Canal+ Liga y en departamentos de marketing y ahora trabaja como community manager para una importante empresa de consultoría. Apasionada del periodismo como herramienta para dar voz a los que no la tienen.

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